El hambre es una enfermedad crónica en gran parte del mundo

Para una vida digna es necesario tener una alimentación adecuada

La alimentación es una necesidad básica, no podemos pretender educar a los niños y los jóvenes si estos tienen el estómago vacío, pues no aprovecharán las aulas.

 

Los misioneros salesianos trabajan en países donde el hambre forma parte del día a día. El desigual reparto de la riqueza hace que 925 millones de personas en el mundo sufran hambre crónica. A ello hay que sumarle los 800 millones de personas que tienen una alimentación deficitaria. 

La malnutrición, especialmente en las edades más tempranas, es la responsable del 53% de las muertes de niños menores de 5 años en el mundo. Los misioneros salesianos han de enfrentarse a las dificultades que millones de niños y adolescentes tienen para recibir una alimentación adecuada a sus necesidades. Muchos niños llegan a la escuela con el estómago vacío, se desmayan o son incapaces de absorber los conocimientos que en ella se imparten. Es por ello que en las escuelas de nuestras misiones suele haber comedores gratuitos donde los niños, en muchos casos, reciben su única comida del día. A estos comedores escolares hemos de sumarles los comedores sociales, el reparto de alimentos entre las familias más necesitadas y los planes para la mejora de la agricultura local de forma que las familias puedan, por lo menos, cultivar alimentos que les permitan subsistir. 


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