Pakistán, crece la emergencia, se activa la solidaridad

25-08-2010 11:39

El director de Unicef ha lanzado una señal de alarma: “debemos apurarnos a salvar el mayor número posible de vidas humanas”.

Los salesianos de Quetta están empeñados en acoger y socorrer a los evacuados.

El mal tiempo no da tregua a Pakistán, las lluvias monzónicas que han devastado el norte se están dirigiendo hacia el sur arrasando aldeas y campos y aumentando el caudal de los ríos. Según los datos de Unicef, un quinto del país se encuentra bajo el agua; 900.000 casas han sido dañadas o destruidas; 15,4 millones de personas han sido golpeadas por las inundaciones; quedan todavía millones de habitantes no alcanzados por la ayuda de salvamento.

Don Peter Zago, salesiano de Quetta, ha contado a Gabriella Ceraso, periodista de Radio Vaticana, cómo se están ocupando en acoger y socorrer a los que huyen de la inundación. “Esta mañana hemos recibido un centenar de familias, a las cuales hemos dado lo esencial al menos para un mes: harina y aceite para el “chapati”, su pan cotidiano, lentejas y algunas medicinas. Tenemos niños, niñas, adolescentes y jovenes y algunos de ellos empiezan a tener problemas debidos al agua contaminada”.

En una zona donde no llegan todavía las ayudas internacionales, los terrenos salesianos acogen alrededor de 1500 familias con siete u ocho hijos, llegando a un total de unas 150 mil personas. “Hemos recibido bastante ayuda de Alemania, de nuestra obra salesiana de Viena, pero si lográramos tener más, podríamos llegar a los evacuados de Sindh: tenemos allí más de 100 familias que vienen huyendo desde poblaciones a 850 km de distancia”, ha precisado don Zago.

“Aquí las Naciones Unidas no están. Nosotros no somos una institución pública, somos ayuda privada. Ahora mismo disponemos de 80 mil euros y somos los únicos que estamos en el lugar, que tomamos nota del nombre de las familias que tienen necesidad. A los grandes almacenes locales les decimos: ‘Vean, hacemos el bien a sus hermanos musulmanes, háganme un buen precio’ y ellos me preparan cada día 50 porciones de todo. Yo no veo a nadie más”. Don Zago admite también que cuando se terminen los fondos, deberá parar.

El problema son también las enfermedades. “En el Norte ya ha empezado a extenderse cólera.  Yo creo que ya hay más de 10 mil muertos, pero no los han contado y no pueden hacerlo. 25 mil soldados, que podrían ayudar, se mantienen al servicio del cuerpo de seguridad Swat, vigilando a los Talibanes y entonces, no hay personal”.

“La tragedia humanitaria en Pakistán ha llegado a proporciones desesperantes. – ha declarado Anthony Lake, director de Unicef - Pero las graves carencias de financiamiento están limitando nuestra capacidad de salvar vidas humanas, mientras la crisis se agrava”. Si no llegan fondos “mucho más de 3,5 millones de niños afectados por las inundaciones estarán en riesgo de contraer enfermedades mortales relacionadas con el agua como disentería, diarrea y cólera”.

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