BRASIL, REPÚBLICA DOMINICANA O CUBA

VIAJE AL PARAÍSO DESCONOCIDO

Copacabana, Ipanema, el Cristo del Corcovado, la Bahía de Guanabara, el Pan de Azúcar, el Estadio de Maracaná... Estos son los encantos de la ‘Ciudad Maravillosa’, Río de Janeiro, mostrados en cientos de folletos turíticos de las agencias de viajes. Junto a ellos un sinfín de actividades para que el visitante pueda tener una experiencia única: escuela de samba, paseo en helicóptero, las mejores caipirinhas, partido de fútbol e, incluso, visitar las favelas.

La favela es un conjunto de casas de ladrillo y chapa que se asientan sin pedir permiso, creciendo desde la playa hasta la cima de la montaña, con servicios precarios, callejuelas estrechas, marañas de cables... ciudades dentro de la ciudad. Los niños y niñas que hoy vemos en las fotos de las favelas correteando por sus callejones, dentro de pocos años serán adolescentes que llevarán armas y venderán droga.

En la favela los jóvenes sólo tienen una opción para subsistir: la vida al margen de la ley.

Y no sólo en Brasil, también en paraísos como República Dominicana o Cuba, los misioneros salesianos están  están al lado de los que sufren, de aquellos que han perdido la esperanza, de todos esos menores a los que les han hecho creer que no valen para otra cosa más que para vender droga, llevar un arma, robar y matar. Los misioneros les dan la oportunidad de educarse y formarse para obtener un billete con el que viajar hacia un futuro mejor. Tenemos que atrevernos a mirar a la cara a estos niños, niñas y jóvenes y comprender su realidad.

ELLOS NECESITAN NUESTRA AYUDA
SU PAÍS LES NECESITA A ELLOS

EN TU MANO ESTÁ CAMBIAR ESTE VIAJE

TATIANA, 13 años

Podría estar vagando por la favela de Niterói o tirada en casa viendo las telenovelas, sin embargo, acude todas las tardes, después de ir a la escuela, al Oratorio Mamá Margarita. Quiere ser actriz y, además, se preocupa por sacar buenas notas, sabe que ir a la escuela y aprovechar los estudios es la única condición para poder seguir disfrutando del oratorio y tener un futuro mejor.

“Allí he aprendido que tengo que correr detrás de mis sueños. Sé que soy capaz de conseguirlos y no debo esperar a que lo que deseo suceda, he de luchar por ello”.

 

LA REALIDAD DIARIA DE LOS NIÑOS

  • Habitaciones de ladrillo y chapa
  • Carreras delante de la policía
  • Excursiones a la playa en busca de desperdicios
  • Esquivar balas de verdad

 

EL TRABAJO MISIONERO EN LA FAVELA

El trabajo salesiano en las favelas alcanza a más de 50.000 niños, niñas y jóvenes y a cerca de 35.000 familias. Es un trabajo socioeducativo que pretende acompañar al menor. Un compromiso que ha convertido los oratorios y centros juveniles en las favelas en un oasis donde reina la alegría, el juego, el aprendizaje y la motivación. [+]

QUIERO AYUDAR A CAMBIAR EL VIAJE DE LOS NIÑAS, NIÑAS Y JÓVENES QUE ATIENDEN LOS SALESIANOS