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A mi amiga Fátima no le han ido bien los estudios y, en casa, han decididono gastar el dinero inútilmente ya que no les sobra por ninguna parte. Así que, a sus 15 años, la mocita deja cuadernos y bolígrafos en paz (los libros no, pues no hay) y comienza a manejar tijeras, agujas e hilo y, si es posible, una máquina de coser.
Talleres de costura no faltan; es de lo más común; habrá uno cada tres casas en las calles importantes, lo cual da un porcentaje muy elevado de mano de obra copado por las modistillas. Pero el remedio se me antoja peor que la enfermedad. Hay que pagar 50.000 cefas de entrada; sabiendo que un salario bueno aquí es de 15.000 cefas (30 euros) por mes, la inscripción va a costar tres meses con algunos flecos.
La patrona pone cara compungida y comenta: "Ah, sí; la enseñanza individual cuesta mucho. Y a usted la acepto porque es mi amiga..." Digamos que de enseñanza "individual ", nada de nada. En un cuartucho mínimo se hacinan todas las aprendizas sin casi espacio material para una máquina y una silla. Y de enseñanza... lo que las novatas puedan copiar viendo a las veteranas.
Antes de pagar la entrada, conviene mirar al futuro: van a ser tres años de "enseñanza individual con un coste total de 300.000 cefas. O sea, veinte salarios mensuales. ¿ Quién se los puede quitar de la boca cuando normalmente las familias son numerosas? .
Bueno; la niña es ya elemento del taller. Una de las chicas que terminaron ya sus tres años y aún no han pagado por el diploma de fin de enseñanza, hace de guardia. Por mala que sea la patrona, son peores las subordinadas con un miligramo de autoridad. Son de una hipersensibilidad enfermiza que las hace temibles en extremo. Creen adivinar malas intenciones, sospechan de cualquier sonrisilla, recelan burlas en cualquier gesto. Y se chivan, se chivan a la patrona; con frecuencia se ceban - por celos - contra la más dotada, la más inteligente o la más guapa. La calumnia pesa como verdades de a puño. La patrona no castiga; la patrona se venga. en el gremio, siempre darán la razón a la patrona; la justicia no tiene cuajo suficiente para poner los puntos sobre las íes, y los padres tienen miedo a represalias.
Aunque no entra en el programa, es práctica corriente que la patrona obligue a sus mocitas a tareas domésticas que nada tienen que ver con la costura. Tampoco es raro verlas cavando el jardín o el huerto, regándolo, podándolo. El jefe tiene derecho a todo..
Como la teoría no cuenta para nada y es la práctica la que da dividendos, la mocita, apenas entrada en el taller, va a coser botones, cortar algún retal, para encargos que cobra la patrona sin repartir "participaciones".
los horarios son flexibles; rígidos para la puntualidad de cada mañana, se estiran como el chicle cuando se aproximan las fiestas. Se acumulan los encargos y no hay más solución que trabajar sin descanso. Hay incluso alguna patrona con una pizca de vergüenza que, al acabar el palizón de días y noches sin descanso, da a cada aprendiza hasta sesenta céntimos ¡para que lo festejen!.
"Es práctica corriente que la patrona obligue a sus mocitas a hacer las tareas domésticas "
Si al acabar los tres años de aprendizaje alguien no ha pagado todo o no ha abonado 30.000 cefas para su diploma, se quedarán en el taller por un tiempo muy indefinido trabajando para la patrona hasta que ésta se juzgue suficientemente pagada; o puede quedarse de celosísima celadora..
Queda el punto final: para trabajar, la diplomada necesita una máquina que cuesta lo suyo. Si recibe entonces encargos de familiares o amigos, tiene la posibilidad de trabajar en el taller de su expatrona, con máquina cedida para el caso. Pero, entre lo que tiene que abonar por el alquiler de la máquina y que aquí, la familia y los amigos sólo pagan simbólicamente, trabajar le va a resultar carísimo.
¡Ay, Fátima, en qué laberinto te metes con tu geniecito de mil diablos! bueno, queda el consuelo de que, cuando te cases, no tendrás que comprar ropitas para tus niños. O la ilusión de que tú te conviertas en patrona para recuperar el dinero perdido.
J. Gabriel Larreta, SDB
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