Sor Ángela Moneo, misionera en Amazonas

"Trabajamos por la promoción de las mujeres indígenas "

Sor Ángela es imparable. Ni los años ni los frecuentes ataques de malaria han logrado frenar el entusiasmo misionero de esta mujer burgalesa que llegó a la selva del Amazonas hace cuarenta y dos años. Con un buen humor desbordante y una gran humildad, confiesa que cada día aprende más de los indígenas con los que trabaja.

¿Cómo llegó a la selva venezolana ?

         Soy de Burgos de un pueblo que se llama Briviesca, donde hay buena gente. Soy Hija de María Auxiliadora, estuve en Madrid tres años y después me fui a Venezuela. Me mandaron al Alto Orinoco, en el estado de Amazonas. allí viví con los indígenas yanomami los primeros años de la misión, cuando era jovencita, sin arrugas. Después me cambiaron un poco más abajo y ahora llevo seis años en la isla más grande que tiene el Orinoco, que se llama Isla de Ratón. Se llama así porque, con un poco de fantasía, vista desde arriba, tiene forma de ratón.

Sor Ángela con alumnas del taller de moriche

¿Cuántos misioneros salesianos trabajan en Isla Ratón?

         Los salesianos son tres y un seminarista y las hermanas somos cuatro, pero la mayoría del tiempo sólo hay tres porque siempre hay alguna que tiene paludismo y se tiene que ir a caracas un mes y cuando regresa decimos "ay, por fin estamos todas" y al día siguiente se pone otra mala

¿Qué hacen en la isla?

         Tenemos dos internados con 200 chicos y chicas. Los Salesianos llevan a los chicos, que están muy cerca, cruzando una calle, y las Hijas de María Auxiliadora llevamos a las chicas. Nuestra casa es sencilla pero muy limpia, como estamos allí cien mujeres, ¡se tiene que notar!. Las actividades de los internados son mixtas: la escuela, el juego, el tiempo libre y las comidas. Todos comen en nuestra casa, los muchachos y los padres, con nosotras, comemos en buena armonía. Formamos una sola comunidad apostólica, tenemos los mismos objetivos, el mismo plan pastoral y la economía es única.

          También tenemos el colegio para 500 alumnos y la pastoral de las comunidades indígenas.

La alegría se manifiesta en el internado

¿Como visitan a las comunidades?

          Como estamos en una isla, cada vez que nos tenemos que mover lo hacemos en barca, en curiana y vamos por los diversos ríos; la isla está en el Orinoco y enfrente hay un río precioso que se llama Sipapo. En verano baja mucho el río y se forman playas inmensas. Los muchachos se bañan y hacemos excursiones. Otras veces el río está muy alto y no se puede llegar a las casas.

¿Con qué indígenas trabajan?

          Con dos etnias, los jiwi y los piaroa. Los jiwi son muy abiertos y espontáneos, aunque también son más informales. Los piaroa son más reflexivos, retraídos, no comunican mucho ni hablan de su cultura.

Casa de Hijas de María Auxiliadora en Isla Ratón¿Cómo es su relación con ellos?

          Procuramos siempre apoyar su cultura. Para que tengan sus raíces, suprimimos los primeros grados de la escuela, porque en los primeros años los niños aprenden con sus mamás las cosas de su cultura. Ya en sexto vienen al internado, porque ya han aprendido las cosas de su cultura. Todos los salones y los corredores del internado tienen motivos de sus culturas. Y los letreros siempre están en tres idiomas; piaroa, jiwi y castellano.

          En el centro del patio hemos hecho una casa como las que tienen ellos, grande, donde tenemos pájaros y otros animales, como unos monos, que son muy conocidos en todo el pueblo. Apenas decimos "recreo", los niños van corriendo a ver los pájaros y los monos. Cuando los niños se van, sacamos a los monos de la casa para que corran, suban y bajen por el patio.

¿Cuál es la situación de las mujeres ?

          El trabajo más fuerte lo hacen las mujeres indígenas. A veces van cargadas con 80 ó 90 kilos de yuca a la espalda, con una corteza que se ponen en la frente y unas telas que sujetan la carga.

          Nosotras, además de la escuela, trabajamos por la promoción de las mujeres indígenas. Nuestro fin es que la mujer vaya progresando, sin perder su cultura, pero nosotros buscamos que puedan aprender y tenemos unos talleres, que construyeron Jóvenes del Tercer Mundo, de cerámica, costura, moriche (una palma que permite hacer muchas cosas, cestos y otros materiales) y chinchorro (una especie de hamaca que usamos allí, ya que no tenemos camas).

Las chicas disfrutan del tiempo libre en una excursión

          Durante los años que las chicas pasan con nostros, además de la escuela, van a estos talleres y por lo menos saben hacer alguna cosa más que pueden elaborar en su comunidad y luego vender, para que la calidad de vida sea un poco mejor y puedan atender mejor a sus hijos. Lo venden a los turistas y si no hay turistas lo bajan a la misión, que lo vende y se lo retribuye, en dinero o les compramos leche para los niños. Eso las anima mucho, se sienten útiles.

¿Qué hacen las chicas cuando terminan los estudios?

          Según su cultura las muchachas se casan muy pronto, a veces están prometidas desde niñas, aunque no vivan con el hombre hasta que no se desarrollan, y dependen mucho del novio, que es el que decide si puede estudiar más. A veces estudian hasta sexto o séptimo grado y cuando van de vacaciones el novio las reclama y ya no vuelven más.

Los desplazamientos se realizan en canoa          Ahora ya han pasado 30 años desde que estamos allí y las chicas ya no quieren casarse a los doce años. A mí me ha tocado algunas veces ir a hablar con los novios para que las dejen estudiar otro añito más. Y sí suelen dejarlas, sobre todo cuando los padres de ellas han estudiado allí, incluso los abuelos han estudiado con nosotros, porque las generaciones son muy rápidas, teniendo en cuenta que a veces tienen a su primer hijo a los doce años.

¿Ha cambiado mucho la situación de las chicas?

          Ahora hay un despertar de estas muchachas, gracias a Dios, que desean prepararse más, para luego ayudar mejor en sus casas. El problema es que donde vayan necesitan dinero porque sus comunidades no tienen medios económicos, viven de la selva, del río, de la yuca, de la cacería y viven al dí, no guardan nada, cada día tienen que ir a la selva para buscar para comer. Las hermanas salesianas han abierto en Puerto Ayacucho una escuela técnica, donde las más avanzadas podrían ir para continuar sus estudios, pero necesitarían una ayuda.

María Jesús Rodríguez

Una alumna de las HMA en Amazonas

"Sor Conchita me felicitó varias veces por mi comportamiento. Yo ya no soy la misma de antes, me he corregido mucho durante las vacaciones"

"He pensado en muchas cosas buenas y pensé en separarme de mis supuestos amigos del barrio, que ya casi por culpa de ellos pierdo mis estudios, pero no me rendí, dejé primero a ellos que a mis estudios. Ellos eran los que me mal aconsejaban pues querían que me saliera del internado para estar con ellos y me decían que estaba presa y que era mejor estar libre que encerrada. Pero antes de reaccionar mal pensé que me lo decían por envidia, oprque ellos nunca habían estudiado y siempre estaban en la calle, desde niños. Reflexioné mucho y es por eso que me estoy comportando muy bien en el internado.


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