Entrevista a Francisco Javier Sanz, misionero en Kosovo

 

"EDUCAR A LOS NIÑOS ES ABRIRLES UNA PUERTA A UN FUTURO MEJOR"
         Kosovo tiene la sociedad más joven de Europa, pero sus jóvenes tienen unas posibilidades de trabajo muy inciertas, si no emigran. Ante este problema los Salesianos han puesto en marcha un programa de formación profesional que ha resultado un gran acierto. El padre Francisco Javier Sanz, misionero español, está al frente del proyecto.

¿Cuánto tiempo lleva en Kosovo?

Llevo dos años trabajando en Prístina, la capital de Kosovo (antigua Yugoslavia y ahora Serbia) y estuve antes dos meses en Albania. Son dos países pobres de nuestra Europa rica. El nivel del paro pasa del 50 %. Y no hay perspectivas a corto plazo de que la situación pueda mejorar mucho. No hay industrias y solo algunos atisbos tímidos de turismo dan una pequeña esperanza. Por eso los jóvenes quieren salir –escapar- del país. Aunque se habla mucho del estatuto político de Kosovo, el principal problema es el trabajo.

           ¿Por eso han creado un centro de formación profesional?

Sí. Hace dos años abrimos un centro de formación profesional que atiende a jóvenes de 16 a 25 años, para insertarlos mejor preparados en el mundo del trabajo. Tenemos las especialidades de electricidad, secretaria, informática e idiomas: inglés e italiano. En electricidad e informática nuestros alumnos hacen un mes de prácticas en empresas locales. Hasta ahora la mitad de nuestros alumnos ya han encontrado trabajo, a pesar de que la situación laboral es muy mala, como ya he dicho.

             En Kosovo el problema número uno es el paro. Oficialmente hay un 48% de  población en paro, pero dicen que es mucho más y que irá a peor, porque es una sociedad muy joven, la más joven de Europa, hay dos millones de habitantes, y de esos dos, uno tiene menos de veinte años. En diez años el número de las personas que buscan trabajo aumentará espectacularmente.

            ¿Cuál es su tarea en el centro?

            Soy el director del centro y de la comunidad misionera. Somos cinco salesianos, de cinco países distintos: un italiano, un eslovaco, un kosovar, un albanés de Montenegro y yo, español.

            ¿Cuánto tiempo llevan los Salesianos en Kosovo?

             La Congregación Salesiana lleva cincuenta años trabajando en Prístina. Estaban en una parroquia pero era en la época comunista y el trabajo estaba muy limitado. Antes de la Segunda Guerra Mundial ya entraron en Kosovo, atendiendo a la minoría croata.

           ¿Cuántos fieles tiene la Iglesia católica en Kosovo?

            Es muy pequeña, apenas 60.000 católicos entre dos millones de personas, pero muy activa. En la capital,  Prístina, los salesianos llevamos la única parroquia católica, (hay otra ortodoxa y otra evangélica) que cuenta con dos mil católicos, muchos de ellos jóvenes universitarios venidos de otras partes de la nación.

           ¿Cuál es su relación con la Iglesia ortodoxa?

           Realmente poca, porque oficialmente la Iglesia católica allí no quiere tener relación con los serbios. Yo, como sacerdote extranjero, he hablado con algunos popes ortodoxos y ha sido un diálogo muy cordial, incluso he estado visitando las iglesias, pero cuando he ido de nuevo con dos albaneses católicos no les han dejado entrar. La Iglesia ortodoxa te acepta si tú eres español o italiano, aunque seas católico, pero si eres albanés católico no te aceptan. Y al revés, los católicos albaneses se llevan bastante mejor con los musulmanes albaneses que con los ortodoxos serbios.

           En la parroquia, ¿qué actividades tienen?

           A lo largo de la semana tenemos las catequesis de niños y jóvenes. Y los sábados tenemos Oratorio, abierto a los musulmanes. Vienen más de 250 niños de seis a catorce años para participar en las actividades de juegos, talleres diversos de inglés, música, teatro,... y sobre todo para convivir unos con otros. Las familias están muy contentas, porque tienen un tiempo de formación, de convivencia para sus hijos, gratis.

          Aunque en España pueda parecer una actividad normal para niños, en Prístina es la primera vez que se hace una cosa parecida. Durante 400 años dominaron lo turcos y en los últimos 60 años dominaban los comunistas, que permitían algo de actividad religiosa en el interior de la parroquia, pero jamás en el exterior.

          La población está muy desatendida, ¿no es así?

          Sí. Hasta hace poco incluso la electricidad se cortaba varias veces al día. Si los servicios mínimos no están atendidos, ¡cómo para pensar en otras cosas!. No existe la seguridad social, está el hospital pero hay que pagarlo, los precios son un poquito más bajos pero nunca es gratuito.

          Aquí hace muchísimo frío, llueve mucho, pero la peor parte es la de los gitanos, porque tienen una situación económica y social horrible. Si siempre en Europa han estado marginados, allí especialmente, o por sí mismos o porque ha influido que en la guerra algunos serbios pagaban a jóvenes gitanos sin futuro para que cometieran asesinatos y ellos lo hacían; ha quedado odio contra los gitanos entre los albaneses. Los gitanos están encerrados en un gueto, yo he visitado dos de estos poblados y parece África, con las calles llenas de barro, llenas de niños, y he preguntado: “¿Van a la escuela?” y me dicen “sí, sí”, pero yo los veía allí, en la calle, jugando con la nieve.

          ¿Cuáles son sus proyectos para el futuro?

          En estos días, con ayuda del gobierno alemán, estamos construyendo nuevas aulas para comenzar otros cursos. Pero la situación de nuestro centro es todavía un poco precaria. El país es de tradición comunista, la escuela privada ha comenzado a funcionar hace cuatro años; la mayoría de la población es musulmana y ve con algo de recelo una escuela católica; no ha habido nunca tradición de escuela profesional. Por eso nos tenemos que esforzar mucho por atraer a los nuevos alumnos. Además muchos alumnos son pobres y los tenemos que ayudar a pagar a los estudios. Aquí abundan mucho todavía las familias numerosas con 9 ó 10 hijos, pero no reciben ayuda del Estado y viven en autenticas casuchas. Darles una educación, la posibilidad de la informática o del inglés, para que puedan emigrar, si pueden, es abrirles una puerta a un futuro mejor.

            Esperamos mucho de vuestra oración. Vuestro apoyo nos ayudará a hacer el bien a los niños y adultos de nuestra parroquia y de nuestra ciudad de Prístina.

María Jesús Rodríguez

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